"Drunkorexia" y "diabulimia", nuevos
desórdenes alimentarios Fuente: www.diariosalud.net
(jueves, 19 de marzo de 2009) -
Consumer Eroski
No comer durante horas, o hacerlo en pequeñas cantidades
para compensar las calorías ingeridas por el consumo de
bebidas, es un trastorno alimentario cada vez más extendido
entre los jóvenes.
Son diversas las publicaciones que difunden nuevos términos
dentro del léxico de los desordenes alimentarios. Es el caso de
la "drunkorexia", que se entiende como una abreviación de una
serie de conductas desequilibradas como dejar de comer para
compensar las calorías ingeridas tras el consumo de
alcohol.
También nueva es la palabra "diabulimia", un problema de la
conducta alimentaria al alza entre chicas diabéticas, que
utilizan la condición de la disciplina alimentaria que exige su
enfermedad para tratar de perder el máximo peso.
Las noticias sobre las manías y las obsesiones de muchos
personajes famosos con las comidas que se decantan por el
consumo exclusivo de alimentos orgánicos y libres de aditivos
despertaron en su día el interés por un nuevo trastorno
alimentario que fue acuñado con el término de "ortorexia",
entendido como la obsesión por la comida sana.
A la obcecación por conseguir un cuerpo musculoso detrás de
horas y horas de ejercicio intenso también se le puso un
nombre, la "vigorexia".
Ahora son diversas las publicaciones, blogs y páginas webs
que difunden nuevos vocablos que se incluyen dentro del léxico
de los desordenes alimentarios.
Es el caso de la "drunkorexia" que, sin ser la denominación
médica oficial del trastorno, abrevia una serie de
comportamientos insanos como dejar de comer para compensar las
calorías ingeridas tras el consumo de alcohol. Reciente es
también el término de "diabulimia", un creciente problema de la
conducta alimentaria entre chicas diabéticas, que utilizan la
condición de la disciplina alimentaria que exige su enfermedad
para tratar de reducir el máximo peso.
"Drunkorexia": no comer para
beber
El hecho de seguir una dieta de adelgazamiento supone
considerar todos aquellos alimentos que, por su elevada carga
energética, se han de limitar con el fin de darle al cuerpo las
calorías que precisa pero no más.
Además de los consabidos dulces y snacks energéticos
(patatas fritas y similares), el dietista-nutricionista, a la
hora de planificar una dieta sana, también sugiere poner un
límite al consumo de bebidas azucaradas y bebidas con
alcohol.
Al reconocido perjuicio para la salud del consumo
desmesurado de alcohol se suma el aporte de energía (calorías)
de todas aquellas bebidas alcohólicas.
Un gramo de alcohol o etanol aporta 7 kilocalorías. Con
ayuda de una fórmula para sencilla determinar los gramos de
alcohol exactos de cada bebida y de unas tablas de composición
de alimentos, se pueden estimar las calorías derivadas del
consumo de distintas bebidas.
Los trastornos de la conducta son especialmente peligrosos
si se suman a una enfermedad crónica como la diabetes.
Así, pues, tomar una lata de cerveza (330 ml) supone al
organismo un aporte de alrededor de 110 calorías; un vaso de
vino (125 ml), unas 80 calorías; y un combinado supera las 200
calorías. Si se hace dieta, la limitación de tomar cervezas o
combinados no suele ser bien admitida por los jóvenes, en
general, y por las chicas, en particular, que son las que antes
comienzan a querer adelgazar.
La tendencia a dejar de comer durante horas o apenas comer
durante el día para compensar las calorías ingeridas con las
bebidas se está extendiendo, sobre todo, entre las chicas
jóvenes. Varias publicaciones se han hecho eco de este
comportamiento insano, y que podría incluirse dentro del grupo
de los trastornos de la conducta alimentaria.
"La obsesión con estar delgado y la aceptación social del
consumo de alcohol son parte del origen de este grave trastorno
de la conducta alimentaria", declaraba Douglas Bunnell,
presidente de la Asociación.
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